
Tanto A&G como EFG tenemos claro que las empresas deben comprometerse con los más desfavorecidos e involucrarse con acciones específicas.
Por el momento este compromiso se centra en dos iniciativas, una a nivel nacional como es la colaboración con la Fundación ONCE y otra internacional con RIGHT TO PLAY.
A finales de 2008, A&G inició conjuntamente con la Fundación ONCE y su área de integración de empleo en la Fundación Consulting, un proyecto para poder contar en las oficinas de Madrid, con una central telefónica formada por personal con capacidades especiales. Aprovechando las prestaciones de su edificio principal de Joaquín Costa 26, que cuenta con toda la infraestructura necesaria para minusválidos, desde diciembre de 2008 la empresa cuenta con personal con discapacidad visual y motriz, que está integrado plenamente en el grupo A&G. Tanto la puesta en marcha como el normal funcionamiento de este proyecto, son uno de nuestros principales motivos de orgullo de cara a un futuro de compromiso con la sociedad de la que formamos parte.
RIGHT TO PLAY es una organización humanitaria que recibe subvenciones tanto particulares como institucionales, cuenta con el aval de un grupo internacional de atletas de élite de más de 40 países y a través del deporte, realiza programas para mejorar la salud, desarrollar hábitos de vida y promover la paz en las comunidades de niños más desfavorecidas del mundo, trabajando tanto en el ámbito humanitario como en el del desarrollo en países de África, Asia, Medio Este y Sudamérica afectados por la guerra, la pobreza y la enfermedad.
Entre las tareas que lleva a cabo Right to Play, destacamos la repatriación de refugiados y la enseñanza del idioma inglés a todos aquellos que además de no poder ser repatriados no pueden comunicarse. También se dedican recursos considerables al abastecimiento de energía en los campos de refugiados.
EFG es miembro fundador de Right to Play y dedica un gran esfuerzo para el desarrollo de la prevención de enfermedades y el cuidado de la salud de niños en el campo de refugiados de Impavi en Uganda. Esta actividad ha implicado a muchos de sus empleados que contribuyen no sólo financieramente sino también ayudando con su voluntariado. En las actividades realizadas se contó con la participación de más de 4.000 niños que dedicaron a entrenar una media de dos veces por semana, jugando con regularidad partidos de fútbol, baloncesto y voleibol. En algún sentido, Right to Play ayuda a conseguir un verdadero cambio en los hábitos de vida de los jóvenes que viven en las peores condiciones del planeta.
