A lo largo de todos estos años, A&G ha desarrollado una forma distinta de hacer Banca Privada cuyos pilares fundamentales coinciden con las características que hacen de EFG un Banco diferente. Estas características que conforman la cultura de la entidad, son los ingredientes básicos para la satisfacción de nuestros clientes y los que en definitiva configuran esa oferta distinta de la ofrecida por las entidades tradicionales.
1. Independencia. Obligados a solucionar, no a vender.
La gestión de un patrimonio debe realizarse de forma absolutamente privada, personalizada, a medida de cada cliente. Por eso los banqueros en A&G trabajan con libertad, sin burocracia, sin objetivos de colocación de producto ni presiones comerciales. Libres para decidir qué es lo mejor que pueden hacer por sus clientes y libres para implementarlo. A&G sólo establece los estándares de calidad propios de un proveedor de servicios exclusivos.
2. Arquitectura abierta.
Nuestra arquitectura abierta nos permite buscar para cada categoría de inversión el mejor gestor del mercado. Sin limitaciones. Periódicamente elaboramos un informe de gestión en el que contrastamos los resultados obtenidos, globalmente y por gestor, al objetivo propuesto de rentabilidad/riesgo. Para esta selección A&G cuenta con un universo de más de 3.000 productos de inversión, cuya gestión corresponde a más de 50 compañías nacionales e internacionales diferentes y de reconocido prestigio.
3. Banqueros accionistas.
En A&G pensamos que es difícil jerarquizar el talento, por eso lo asociamos. Sólo hay una forma de establecer relaciones duraderas con los clientes y es que los banqueros establezcan una relación de largo plazo con la entidad en la que trabajan. Por eso todos los banqueros en A&G acceden al capital, para que participen del éxito de todos y tenga interés la satisfacción duradera, no temporal.
4. Sólo hacemos Banca Privada.
Tanto A&G como su accionista principal, EFG Internacional, sólo hacen Banca Privada. Esto es muy importante para nuestro trabajo, ya que los intereses de nuestros clientes no se pueden ver amenazados por la iniciativa empresarial o los errores corporativos de la entidad en la que depositan su patrimonio. No hay riesgos desconocidos, ni intereses cruzados, ni conflictos de interés entre distintas divisiones. Nuestro único interés son nuestros clientes y sus necesidades.
5. Preservación de capital.
En Banca Privada, el mejor diseño patrimonial no garantizará los resultados ni el rendimiento, pero una estructura equivocada es una garantía de fracaso. Por eso, tener un objetivo de preservación de capital es una garantía de no equivocarse. En la gestión de un patrimonio muchas veces los errores no se recuperan, por lo que una correcta diversificación y un adecuado control del riesgo suponen una garantía a largo plazo.
6. Asesoramiento global.
El vehículo patrimonial es la forma en la que vamos a canalizar la inversión hacia los productos finales. En la elección del vehículo hay que tener en cuenta que éste no sólo determinará el marco fiscal, también condicionará las futuras posibilidades de inversión en cuanto a la selección de activos y límites de concentración. Que el vehículo cumpla con las necesidades personales del cliente y además optimice financiera y fiscalmente el patrimonio actual del inversor, es un factor clave en la gestión privada de patrimonios.